martes, 1 de diciembre de 2015

Vengo de cerciorarme de que el campo
sigue malditamente solo y consolador.
De robar a diciembre un poco de frío vengo..
De bosquejar la muerte,
de alfombrar con una lengua de miel mi camino también.
Tan temprano que no hay pájaros en el universo,
tan secarral este calostro que apenas la niebla remonta.
Pura fantasía.
Y ahora ya despiertan los coches en un día sin viento:
deshuesado, vaporoso y sublime:
como la esperanza de los cerdos por San Andrés.
Esta tierra es así,
con la impronta de Machado en los corbejones de la memoria
y con la pesadumbre ensoberbecida de aquel Unamuno trágico.
Esta tierra es así,
con la melancolía de los chotos lamiendo la cátedra de Fray Luis,
con un río dormido que espera el beso
y la recién manicura del rocío dibujando la enagua allá...
en la encina.

martes, 2 de diciembre de 2014

VENGO HACIA EL PASADO

Vengo hacia el pasado
y me encuentro con que esta batida de caza es nueva.
Aunque los semáforos son los mismos
me parece falso el maullar de besos de los economistas.
Todos aquellos payasos que llenaron de hilaridad la pista,
todos, todos, todos, han vuelto: ¿te lo querrás creer?
¡Han vuelto!. Son los mismos:
con la misma cara blanca
y los zapatones anchos y rojos.
Con la misma chaqueta con golpes de retales
y la misma narizota,
con idénticos gritos y gestos...

Vengo hacia el pasado
pero es todo igual.
Al final los equilibristas siempre
estamos allí arriba.
La pista central, la música, las risas
las gobiernan los payasos.
Son la salsa
y la ternura del circo.
El resto...niños.

domingo, 30 de noviembre de 2014

ALGO INCONSISTENTE

Poco a poco voy teniendo menos apego
a las cosas que veo, a los túneles que, por inercia, me obsesionan.
Me voy dando cuenta de la sutil mentira de las horas
y que el tiempo las utiliza para hacerme saltar de la cama.
Y además me protege la idea (como una crema de manos)
de que nunca va ser un problema dermatológico: el frío me resbala.

Y por ese ámbito va supurando mi herida vital;
con este viento de otoño ciñéndome la cara
como un beso de pasión al fondo de otros labios. 
Por ese ámbito espero a diario el sosiego
y un poco de suavidad en la rutina de mis pasos
al andar...al descender, a volar bajo contra la ansiedad.

Por la eminente fortuna que me regala el alba cada día,
por las díscolas esencias de alguna niñez revenida,
por el miedo y por las pepitas de oro que encuentro en los amigos,
por la exquisita forma en que me arropan cada noche mis fantasmas
y por las esquinas que doblo a diario sin que sangren.

Por eso me mantengo malamente inhiesto,
aunque se de sobra que estoy hecho 
con la ondita de la pedrada en el agua.
Algo inconsistente.

sábado, 29 de noviembre de 2014

DE NOCHE, CON LLUVIA EN LA ESPALDA

Antes creía en la liturgia de la amabilidad y del deseo,
pensaba en el alma del agua cuando llovía.
Antes eran flores silvestres mis preguntas
y cuando comenzaba la primavera las respuestas
iban naciendo como puntos de amapolas en mi mente.
Pero eso era antes.
Ahora disparo el paraguas cuando la lluvia se cae de las nubes
y no pregunto por su alma: me resguardo de la nostalgia que provoca.
Aún así me sigue pareciendo un misterio inescrutable
que el empedrado no sienta tanta pena
de su estallada lágrima multiplicada.

lunes, 7 de julio de 2014

Quiero entender la desdicha
y que alguna forma de perdón
me reconstruya este linfoma que me nace
e impulsa voltajes de jardines negros
en la  tensiones de mi mente...

Quiero urgir una mano que edifique
y quiero que nadie rompa la curiosidad de amar
y la estabilidad del beso
en el mullido arranque de la primevera.

Quiero ser paulatinamente una caricia
y entender la miseria pero no. No.
En algún fondo de mi río vertebrado
escucho voces que me cierran el puño,
que me invitan a asesinar esa música.
Pero no puedo hacer nada. Nada. Nada.
Sólo intentar entender el porqué de la desdicha.

martes, 25 de febrero de 2014

Estoy acostumbrado a las cosas sencillas.
De niño tenía un carro de madera.
Un coche de bomberos rojo, con sirena.
Una caja de pinturas como estrellas de colores.
Una peonza y dos cuentos; una comba.
Siete vaqueros y tres indios con sus caballos.
Un vaquero enarbolaba un lazo.
Mi imaginación ondeaba aquel lazo....
Y los vaqueros, las cartucheras, las pistolas.
Tenía la cara redondita y un abrigo precioso.
A mi padre le encantaba hacerme fotos con ese abrigo.
Las tengo en un cajón. Album familiar.
Dicen que el tiempo vuela pero yo no le veo las alas
ni parece que tenga la capita de Superman.
Es una ecuación imposible de resolver el tiempo.
Escribo preguntándome y tratando de explicar su lógica
pero es un lenguaje indescifrable.
No tiene sujeto, ni predicado, ni verbo.
Carece de luz que oriente en la lejanía al hombre.
Estoy acostumbrado a las cosas sencillas.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Y DESCUBRE CÓMO ESTÁS

Llevas envuelto en escalofríos décadas de febreros
y por el perfil alto que dan las olas en estos días
adivino asuntos de tu memoria sin apenas peso hasta hoy.
Hoy ya aquellas cuestiones dejan de obedecer
a respuestas que no alteraban el orden establecido
en el color de la familia, en el retrato de tu espejo.

Aquellos años de sano vigor, cuando los huesos sostienen,
cuando el vino regenera y las venganzas se reservan.
Y ahora que la lumbre va siendo ceniza
aquellos cadáveres se reinventan
y desbordan los límites del tiempo en tu cabeza.

Ahora todo va siendo como un paraguas roto
Y descubre cómo estás.