lunes, 27 de noviembre de 2017

EL PASILLO DEL HOSPITAL
Es el pasillo esperanzado anhelo,
un troquel de sumisas obediencias,
de lado a lado sed de peripecias
y, en algún caso, frialdad de hielo.
Aceras calientes, noche y día,
que iluminan de cofia amaneceres,
que administran jeringas y quehaceres
y amamantan la luz del mediodía.
El pasillo es el gozo y la dolencia,
es la entraña, el abrazo y el costal,
el silencio abatido y el sollozo.
Es fragancia y esencia, es la paciencia,
esperar y esperar, con la espera de hospìtal...
y su abismo tan hondo como un pozo.

LA ENCINA Y LA VIDA
La encina que mira tan tan quieta
tiene en las ramas un espejo dulce,
un verde azul que, simplemente me traduce
un solo de soledad sola, sin etiqueta.
Esa encina de romano pedestal señero,
me engaña porque dice que la vida dura,
que tiene el tiempo cuerda que perdura
y que es eterno el aire como eterno enero.
Y aquí está mi padre con su encina a cuestas,
con la terca ilusión de estar inhiesto
mas cayendo en esa hondura tan temida
que, hundiendo pies con botas puestas,
queda el ausente con el traje puesto
y la encina se va andando con la vida.

lunes, 23 de octubre de 2017

En la Residencia...

El ojo. Que se cae el ojo. La baba se duerme. Cae Y el brío inútil que clava la mano en el regazo. El ojo. Que se cae el ojo.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Como si nada

Te tengo en el recodo de las cosas que fabrico
y en la grupa de las horas que estimo necesarias para soñar.
Te tengo presente últimamente a tiempo completo,
aunque me estorbes, aunque riñas a mi vida,
aunque no comulgue con la saliva del sol cuando se arrastra.
Te tengo presente, te tengo presente, te tengo presente.
Cuando inhalo lo que veo,
cuando me estrecha las venas;
cuando quiero entender que me oyes
y cuando me persigues.
Y cuando me salpicas de noche cortándome la respiración.
Entonces te tengo más que nunca,
como un plantón de agobio entre mi sangre y la almohada.
Me veo en la oscuridad de la nada...
y transpiro miedo.
Al instante salen de la chistera los edificios
y otra vez, como si nada,
empiezo a fabricar los enseres que me habitan.
Como si nada.

martes, 1 de diciembre de 2015

Vengo de cerciorarme de que el campo
sigue malditamente solo y consolador.
De robar a diciembre un poco de frío vengo..
De bosquejar la muerte,
de alfombrar con una lengua de miel mi camino también.
Tan temprano que no hay pájaros en el universo,
tan secarral este calostro que apenas la niebla remonta.
Pura fantasía.
Y ahora ya despiertan los coches en un día sin viento:
deshuesado, vaporoso y sublime:
como la esperanza de los cerdos por San Andrés.
Esta tierra es así,
con la impronta de Machado en los corbejones de la memoria
y con la pesadumbre ensoberbecida de aquel Unamuno trágico.
Esta tierra es así,
con la melancolía de los chotos lamiendo la cátedra de Fray Luis,
con un río dormido que espera el beso
y la recién manicura del rocío dibujando la enagua allá...
en la encina.

martes, 2 de diciembre de 2014

VENGO HACIA EL PASADO

Vengo hacia el pasado
y me encuentro con que esta batida de caza es nueva.
Aunque los semáforos son los mismos
me parece falso el maullar de besos de los economistas.
Todos aquellos payasos que llenaron de hilaridad la pista,
todos, todos, todos, han vuelto: ¿te lo querrás creer?
¡Han vuelto!. Son los mismos:
con la misma cara blanca
y los zapatones anchos y rojos.
Con la misma chaqueta con golpes de retales
y la misma narizota,
con idénticos gritos y gestos...

Vengo hacia el pasado
pero es todo igual.
Al final los equilibristas siempre
estamos allí arriba.
La pista central, la música, las risas
las gobiernan los payasos.
Son la salsa
y la ternura del circo.
El resto...niños.

domingo, 30 de noviembre de 2014

ALGO INCONSISTENTE

Poco a poco voy teniendo menos apego
a las cosas que veo, a los túneles que, por inercia, me obsesionan.
Me voy dando cuenta de la sutil mentira de las horas
y que el tiempo las utiliza para hacerme saltar de la cama.
Y además me protege la idea (como una crema de manos)
de que nunca va ser un problema dermatológico: el frío me resbala.

Y por ese ámbito va supurando mi herida vital;
con este viento de otoño ciñéndome la cara
como un beso de pasión al fondo de otros labios. 
Por ese ámbito espero a diario el sosiego
y un poco de suavidad en la rutina de mis pasos
al andar...al descender, a volar bajo contra la ansiedad.

Por la eminente fortuna que me regala el alba cada día,
por las díscolas esencias de alguna niñez revenida,
por el miedo y por las pepitas de oro que encuentro en los amigos,
por la exquisita forma en que me arropan cada noche mis fantasmas
y por las esquinas que doblo a diario sin que sangren.

Por eso me mantengo malamente inhiesto,
aunque se de sobra que estoy hecho 
con la ondita de la pedrada en el agua.
Algo inconsistente.

sábado, 29 de noviembre de 2014

DE NOCHE, CON LLUVIA EN LA ESPALDA

Antes creía en la liturgia de la amabilidad y del deseo,
pensaba en el alma del agua cuando llovía.
Antes eran flores silvestres mis preguntas
y cuando comenzaba la primavera las respuestas
iban naciendo como puntos de amapolas en mi mente.
Pero eso era antes.
Ahora disparo el paraguas cuando la lluvia se cae de las nubes
y no pregunto por su alma: me resguardo de la nostalgia que provoca.
Aún así me sigue pareciendo un misterio inescrutable
que el empedrado no sienta tanta pena
de su estallada lágrima multiplicada.